Siempre que puedo trato de recordarlo;
De saberlo ahí nomás; tan padrazo.
Uno sabía que por más dura que estuviera la cosa,
si le podía escuchar un poema al Armando
se le encendía la sangre y la esperanza;
¡Reavivaba el fuego hasta las brasas!
Claro que pa andarle de escucha al poeta
había que saber sentir el rocío;
palpitar el corazón del pueblo.
Yo quedé hechizado con su vuelo,
prendado en sus desvelos,
impregnado de futuro.
Una vez se fue, no lo vi más:
Hablo de Tejada Gómez; del Huarpe,del cuyano de:
A esta hora exactamente hay un niño en la calle,
O la otra; la que cantan TODOS: …Salgo a Caminar…
Es mucho más que eso; es mi referente.
Crecí con esa porfía; con esa cosa que se me metió adentro
y fue talando fiero porque, tuve que escribir
sin saber mover los dedos; sin saber decir los versos;
todavía insisto en comprenderlo.
Hoy, la tarde grita su silencio
y noviembre… me trae este recuerdo.